Hola. En esta ocasión, te comparto la información básica que necesitas saber sobre la ansiedad. Aquí veremos qué es, sus síntomas principales, qué puedes hacer si la experimentas y cómo apoyar a alguna persona que la está padeciendo. Vamos allá.
¿Qué es la ansiedad?
En el DSM-5-TR, la ansiedad se describe como una preocupación y expectativa aprensiva excesiva, presente en la mayoría de los días por seis o más meses, respecto a diversos eventos o actividades, acompañada de síntomas como inquietud, fatiga, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular o alteraciones del sueño. Esto provoca un gran malestar o deterioro en las áreas social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento de un individuo.
El CIE-11 la integra en el bloque de los “Trastornos de ansiedad o relacionados con el miedo”, caracterizados por un temor y una preocupación desproporcionada y otras conductas asociadas que generan un malestar o un deterioro funcional. Esta se diferencia del miedo (La respuesta a una amenaza inmediata) porque la ansiedad es una anticipación orientada al futuro.
Dicho de otro modo, la ansiedad es un estado persistente de alerta que anticipa un peligro futuro y esto activa tanto el cuerpo como la mente. Cuando esta reacción se intensifica o se prolonga, se convierte en un problema de salud mental que requiere una mayor atención.
¿Cuáles son los síntomas generales de la ansiedad?
En la siguiente tabla se muestra la sintomatología más común que provoca la ansiedad. Esta información nos dará la pauta para entender mejor cómo se manifiesta en las personas. Aquí encontrarás los síntomas, su tipo, y una breve descripción de estos. Veámoslos.
Tipo
Síntoma
Descripción
Físicos y fisiológicos
Tensión muscular
Sensación persistente de rigidez y dolor, sobre todo en el cuello y los hombros.
Palpitaciones
Latidos rápidos o irregulares que pueden percibirse en el pecho o la garganta.
Sudoración y temblores
Aumento de sudor en las manos o el cuerpo y algunos temblores finos, incluso estando en reposo.
Dificultad para respirar
Sensación de falta de aire o de «No poder llenar los pulmones».
Cognitivos
Preocupación constante
Pensamientos repetitivos sobre posibles amenazas o problemas futuros.
Dificultad para concentrarse
La mente “Se queda en blanco” o se dispersa con facilidad.
Emocionales
Irritabilidad
Respuestas emocionales desproporcionadas ante estímulos menores.
Nerviosismo o temor
Sensación subjetiva de alerta o de una aprehensión permanente.
Conductuales
Evitación
Alejarse de situaciones que puedan disparar la ansiedad, como los eventos sociales.
Alteraciones del sueño
Dificultad para conciliar o mantener el sueño y algunos despertares frecuentes.
¿Qué hacer si sientes ansiedad?
En este apartado veremos tres acciones que puedes hacer cuando sientas que la ansiedad está apareciendo. Veamos cada una de ellas.
Respiración diafragmática
Si notas que la ansiedad aumenta, siéntate con la espalda recta, coloca ambos pies en el suelo y practica una respiración lenta (Cuatro segundos de inhalación y seis de exhalación) mientras llevas tu atención al paso del aire. Repite durante dos a tres minutos. Este patrón desacelera el sistema nervioso y envía al cerebro la señal de que la amenaza ha pasado, reduciendo así la activación fisiológica.
Rutina de hábitos
Dedica al menos treinta minutos diarios a hacer algún tipo de actividad física, procura dormir entre siete y nueve horas cada noche, y mantén una alimentación equilibrada reduciendo la cafeína, el alcohol y el tabaco. Estos hábitos mantienen estable el nivel de cortisol y mejoran el estado de ánimo.
Hablar y buscar apoyo
Comparte lo que sientes con una persona de confianza o con un profesional de la salud mental. Pedir ayuda de forma temprana previene que la sintomatología escale y también favorece una recuperación más rápida.
¿Cómo ayudar a alguien que siente ansiedad?
Por último, en esta sección veremos otras tres acciones que puedes tomar en cuenta si alguien experimenta ansiedad. Veámoslas.
Escuchar sin juzgar y validar emociones
Busca un espacio tranquilo, pregúntale cómo se siente y practica la escucha activa. Evita minimizar su experiencia o apresurarte a dar consejos. Frases como “Entiendo que esto es difícil” o “Gracias por confiar en mí” brindan cierta validación emocional, un primer paso para que la persona se calme.
Ofrecer apoyo y recursos
Pregunta “¿Qué puedo hacer por ti ahora mismo?”, y colabora en algunas necesidades, como acompañarle a un lugar seguro, practicar una respiración guiada, o bien compartir algunas líneas de ayuda. También puedes ofrecerle compañía si decide buscar atención profesional.
Respetar la autonomía
Envía un mensaje o realiza una llamada breve en los días siguientes para mostrar un apoyo continuo. Observa si los síntomas empeoran y sugiere, con respeto, acudir a un profesional si es necesario. Cuidar también tu propio bienestar te permitirá ayudar desde la calma sin caer en la sobreprotección.
Para concluir
Ahora sabes qué es la ansiedad y reconoces sus síntomas. También conoces cómo actuar si la experimentas y cómo apoyar a quien la padece. Si deseas profundizar más en este tema, revisa nuestra compilación de artículos sobre la ansiedad aquí abajo.