Todo lo que debes saber sobre el boreout.

El boreout es un fenómeno laboral que afecta a algunas personas, aunque a veces puede pasar desapercibido. Por tal motivo, aquí te comparto todo lo que necesitas conocer acerca de este.

El origen del término. El concepto surgió para describir una menor carga en el trabajo, es decir, situaciones en las que las personas tienen menos tareas o desafíos de los que pueden manejar.

La definición general. El boreout se entiende como un estado de aburrimiento laboral constante que afecta la motivación y el bienestar emocional, ya que quien lo sufre siente que sus capacidades están desaprovechadas.

La diferencia con el burnout. A diferencia del burnout, que se origina por la sobrecarga de trabajo, el boreout se debe a una falta de actividad que representa un reto, lo cual causa una sensación de inutilidad.

Los componentes principales. Este incluye el desaprovechamiento de las capacidades, el aburrimiento crónico y el desinterés, elementos que pueden provocar problemas de salud mental al combinarse.

Las causas laborales. El boreout puede darse cuando las tareas son pocas o demasiado simples, así como en los entornos donde los empleados no tienen otras oportunidades de aprender o de asumir nuevos desafíos.

El entorno organizacional. Las culturas en donde la forma de trabajar es muy estricta y cerrada puede favorecer su aparición, especialmente cuando no se promueve la participación activa de los empleados.

La falta de la alineación de habilidades. Cuando las competencias de una persona no coinciden con las tareas que realiza a diario, el aburrimiento se intensifica.

El perfil de riesgo. Las personas con una alta formación o con un espíritu creativo son más susceptibles de experimentar el boreout si no encuentran los estímulos apropiados.

Los síntomas psicológicos. Aquí se pueden encontrar la desmotivación, la tristeza, la irritabilidad y una constante sensación de que el tiempo se malgasta.

Los síntomas físicos. En algunos casos, la falta de ciertos retos puede desembocar en fatiga, dolores de cabeza o problemas de sueño, similares a otros problemas relacionados con el estrés laboral.

El estrés encubierto. Aunque parezca paradójico, el aburrimiento también produce cierto nivel de estrés porque aquí se origina una angustia por no sentirse productivo.

La autoestima y la autoconfianza. Sentir que las habilidades que se poseen no se aprovechan puede generar cierta inseguridad, lo cual puede dañar la visión que se tiene de uno mismo.

El efecto en la productividad. La aparente inactividad merma la efectividad real en el puesto de trabajo, pues esta disminuye la motivación para seguir produciendo.

La disminución de la implicación laboral. Cuando no hay un propósito claro, la persona tiende a desvincularse de la empresa y a perder el interés en la colaboración mutua.

La comparación social. Ver que otras personas están ocupadas y siguen aportando valor puede empeorar el sentimiento de inutilidad, al igual que el aumento del desgaste emocional.

La ansiedad anticipatoria. La idea de ir a un trabajo en donde no se hará nada estimulante puede generar un cierto grado de ansiedad incluso antes de comenzar la jornada.

Las conductas evasivas. Para llenar el tiempo, algunas personas buscan cierto tipo de distracciones, lo que a la larga puede aumentar la sensación de insatisfacción.

El encubrimiento. Por el miedo a ser juzgadas como perezosas, algunas personas fingen estar ocupadas, lo cual evita el reconocimiento del verdadero problema.

El costo económico. Los efectos en la baja productividad y la rotación de personal pueden implicar pérdidas financieras importantes para las organizaciones.

El ausentismo y el presentismo. El primero puede llevar a una persona afaltar al trabajo para evadir el aburrimiento o, por el contrario, el segundo implica asistir a este sin cumplir de forma cabal con las funciones laborales.

La relación con la satisfacción laboral. Cuando no hay ciertos desafíos, la satisfacción en el puesto que se desempeña se reduce de forma notable, afectando de esta manera al clima laboral.

La percepción de inutilidad. Sentir que el tiempo se pierde en ciertas tareas irrelevantes puede aminorar la confianza y la motivación a largo plazo.

Las influencias culturales. En los lugares donde se valora mucho el estar “Ocupado”, reconocer el boreout puede resultar complicado y estigmatizante a la vez.

El boreout es frecuente en muchos trabajos administrativos. Las tareas repetitivas, como llenar formularios o vigilar ciertos procesos sin tener un mayor propósito, son un caldo de cultivo para este problema.

Los cambios en el mercado laboral. La automatización y la digitalización pueden incrementar el estado del aburrimiento si se reducen las responsabilidades que requieren de ciertas habilidades humanas.

La distorsión del tiempo. La jornada laboral puede sentirse algo interminable, lo cual puede reforzar la sensación de desmotivación.

Las consecuencias en la vida personal. El aburrimiento crónico en el trabajo puede afectar el estado de ánimo en el hogar, lo cual causa cierta irritabilidad y, por ende, cierta tensión en las relaciones.

La dificultad de diagnóstico. Por asociarse a una supuesta “Facilidad” laboral, el boreout puede pasar inadvertido y no siempre se aborda de una forma adecuada.

Las posibles evaluaciones de desempeño engañosas. En algunos casos, las personas pueden fingir estar activas para evitar ciertos problemas con la empresa, lo cual hace difícil que tales evaluaciones reflejen la realidad.

El impacto en la creatividad. La falta de los estímulos necesarios termina bloqueando la imaginación y la capacidad que tienen las personas de innovar en el entorno laboral.

Las entrevistas de trabajo. Respecto a este punto, quienes presentan boreout suelen buscar nuevos empleos que ofrezcan mayores desafíos y más oportunidades de crecimiento.

La gestión deficiente de los recursos humanos. La ausencia de los planes de carrera o de las capacitaciones de los trabajadores suele fomentar la sensación de un estancamiento, lo cual incrementa el riesgo de que aparezca el aburrimiento crónico.

La evaluación de los riesgos psicosociales. Algunas empresas incluyen la falta de una carga laboral en sus protocolos de salud ocupacional con el fin de intentar prevenirla desde la raíz.

La prueba de autodiagnóstico. En este sentido, existen ciertos cuestionarios que ayudan a detectar los posibles signos de aburrimiento crónico, evaluando de esta forma la motivación, el uso del tiempo y la satisfacción de los trabajadores.

La importancia de la retroalimentación. Los comentarios constructivos de los jefes y de los compañeros pueden despertar la motivación y el interés para ponerse nuevas metas.

La rotación laboral temprana. Las personas suelen abandonar sus puestos de trabajo antes de lo previsto, lo cual empeora la estabilidad de la empresa y, en muchos casos, también de los empleados.

El impacto en la salud mental. En relación con el boreout, la apatía y la falta de propósito pueden convertirse en posibles cuadros ansiosos o depresivos de mayor gravedad si no se toman las acciones pertinentes.

La estigmatización. Admitir que uno se siente aburrido en el trabajo puede generar algunos comentarios negativos, lo que puede afectar la vida social y profesional del trabajador.

La importancia de la autorrealización. En este contexto, todos necesitamos sentir que crecemos y nos realizamos a través de nuestras actividades. No obstante, el boreout es capaz de bloquear este proceso.

La prevención primaria. Se puede decir que la clave está en diseñar puestos con cierta variedad de tareas y desafíos desde el inicio, lo que puede ser un incentivo para evitar que aparezca el aburrimiento.

La autoobservación y la conciencia. Darse cuenta de la propia insatisfacción que se tiene y buscar algunas soluciones al respecto es un paso importante para generar un cambio.

Job crafting. Este método puede ayudar a superar el boreout. Esta es una técnica que consiste en que los empleados adapten su trabajo a sus intereses, habilidades y valores. El objetivo es que el trabajo se alinee con las características de la persona que lo realiza, para que se sienta más identificada y satisfecha.

La apertura en la comunicación. En la mayoría de las ocasiones, expresar a los supervisores la necesidad de crear nuevos retos o llevar a cabo nuevas formaciones puede mejorar la calidad del trabajo.

La formación y el desarrollo. Acceder a los cursos o los talleres acordes a las necesidades laborales impulsa la motivación de los trabajadores, ya que esto ofrece más oportunidades de aprendizaje y crecimiento.

Las técnicas para procurar el bienestar. En muchos casos, practicar la atención plena y tomar los descansos adecuados puede ayudar a reducir el estrés asociado al aburrimiento crónico.

La supervisión y el liderazgo. Los líderes que monitorean la carga de trabajo de sus equipos pueden reasignar una serie de tareas específicas para mantener motivados a todos los que componen cada cuadrilla.

Los ajustes en cuanto a la persona y su puesto laboral. En este contexto, seleccionar al personal cuyas habilidades se alineen con las responsabilidades del cargo en cuestión es una de las claves para prevenir el aburrimiento.

Los cambios internos en la empresa. Algunas organizaciones optan por rotar a sus empleados y crear algunos planes de carrera para mantener en ellos el interés y la motivación.

El apoyo psicológico. En ciertos casos en donde el aburrimiento genera algunos problemas emocionales, la ayuda de un profesional de la salud mental puede marcar una gran diferencia.

Por último, la importancia de la concientización. Reconocer el boreout como un problema real y a la vez no subestimarlo promueve la creación de entornos laborales más saludables y productivos.

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Referencias bibliográficas:
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