Cómo calmar la ansiedad a corto y largo plazo

Sentir ansiedad es una reacción que genera cierto malestar. Por lo tanto, te comparto algunas técnicas inmediatas para reducirla, seguidas de algunos cambios de estilo de vida que, aunque no son soluciones instantáneas, aportan ayuda en el mediano y largo plazo.

Técnicas inmediatas

La meditación mindfulness (Atención plena) es una técnica eficaz para enfocar la mente en el presente. Cuando la ansiedad aparezca, puedes probar varias estrategias sencillas para calmarte en pocos minutos. Estas técnicas puntuales ayudan a reducir los síntomas físicos y mentales de la ansiedad en el momento.

Respiración profunda

Controlar la respiración es una de las maneras más efectivas para tranquilizarte. Al inhalar por la nariz de forma lenta y profunda y luego exhalar por la boca, envías una señal de calma al sistema nervioso. Esto reduce los síntomas físicos (Como la taquicardia y la tensión arterial) al activar la respuesta de relajación del cuerpo.

Por ejemplo, puedes realizar la técnica 4-7-8, en la cual inhalas durante 4 segundos, retienes el aire 7 segundos y luego exhalas despacio en 8 segundos. Practicar ejercicios de respiración de este tipo te ayuda a disminuir de forma gradual la respuesta de la ansiedad y te aporta una sensación de control inmediato.

Relajación muscular

La ansiedad suele generar tensión muscular. Esta técnica consiste en tensar y relajar los distintos grupos musculares de forma lenta para liberar dicha tensión. Por ejemplo, aprieta los puños durante 5 segundos y luego suéltalos, prestando atención a la diferencia entre la contracción y la relajación de estos.

Después, ve avanzando grupo por grupo (Brazos, hombros, cuello, mandíbula, etc.), respirando hondo con cada ciclo de tensión y relajación. Este ejercicio te ayuda a que tomes conciencia de tu cuerpo y a que éste vuelva a un estado de calma, aliviando así las sensaciones físicas desagradables de la ansiedad.

Escribe tus pensamientos en un diario

Poner por escrito lo que sientes puede ser terapéutico cuando la ansiedad invade tu mente. Al hacerlo, te obligas a ralentizar el flujo de pensamientos y a organizarlos uno por uno, lo cual aporta claridad sobre tus preocupaciones. Tener un diario enfocado en tus emociones disminuye la ansiedad, mejora el estado de ánimo y también reduce el estrés.

Por ejemplo, puedes anotar la situación que te generó ansiedad, lo que pensaste y cómo reaccionó tu cuerpo. Este ejercicio te ayuda a identificar tus desencadenantes, desafiar tus pensamientos irracionales y liberar la carga emocional de forma segura. Incluso si dedicas 5 o 10 minutos al día para escribir tus emociones puede brindarte una nueva perspectiva sobre lo que te inquieta.

Practica la atención plena y el grounding

El mindfulness (Atención plena) consiste en llevar tu atención al momento presente, sin juzgar lo que experimentas. Aunque su objetivo no es relajarte de inmediato, concentrarte en el aquí y ahora te permite reducir la ansiedad.

Cuando notes que tu mente se empieza a preocupar, prueba un ejercicio de grounding (Enraizamiento), el cual enfoca tus sentidos en el entorno. Un método conocido es la técnica 5-4-3-2-1, la cual consiste en enumerar 5 cosas que ves, 4 cosas que puedes tocar, 3 sonidos que escuchas, 2 olores que percibes y 1 sabor en tu boca.

Al hacer lo anterior, tu mente deja de alimentar los pensamientos ansiosos. Del mismo modo, algunos ejercicios, como observar tu respiración por unos minutos o hacer un escaneo corporal (Notar lo que sientes en cada parte de tu cuerpo), se puede romper el ciclo de la ansiedad. Con la práctica, entrenarás tu capacidad de recuperar tu atención cada vez que esta aparezca.

Nota: Además de estas técnicas, alejartede la situación estresante o hablar con alguien de confianza puede ayudarte a tranquilizarte. Muchas veces, compartir lo que sientes con una persona cercana aminora la ansiedad en el momento.

Cambios de estilo de vida

Si bien las técnicas anteriores son útiles, es importante abordar la ansiedad mediante hábitos saludables. De hecho, practicar un estilo de vida equilibrado puede ayudarte a combatirla. Para ello, asegúrate de dormir lo suficiente, hacer ejercicio con regularidad, llevar una alimentación sana y apoyarte en tus seres queridos cuando lo necesites.

Estos cambios de estilo de vida no son soluciones que funcionan de un día para otro, pero con el tiempo fortalecen tu resiliencia mental y disminuyen la frecuencia y la intensidad de la ansiedad. A continuación, te presento algunas recomendaciones clave.

Haz ejercicio físico de forma regular

La actividad física es uno de los antídotos más eficaces contra la ansiedad. El ejercicio habitual mejora el estado de ánimo. Al hacerlo, tu cuerpo libera endorfinas (Los cuales son químicos cerebrales que generan bienestar) y reduce las hormonas del estrés en el organismo.

Incluso algo tan simple como caminar 30 minutos al día o practicar una rutina de yoga puede marcar una gran diferencia. Con el tiempo, quienes se ejercitan con regularidad tienen menos probabilidades de experimentar ansiedad en comparación con las personas más sedentarias.

Aunado a ello, el ejercicio mejora la calidad del sueño y la confianza en uno mismo, dos factores que también protegen la salud mental. En concreto, encuentra una actividad que disfrutes (Por ejemplo, bailar, nadar, andar en bici, salir a correr, etc.) y procura moverte con frecuencia.

Cuida tu alimentación

Existe una relación importante entre lo que comes y cómo te sientes emocionalmente. Por ello, seguir una dieta equilibrada, rica en verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y proteínas magras (Por ejemplo, pescado, res y pollo), puede ayudarte a reducir la ansiedad.

Evita en lo posible los alimentos ultraprocesados y los azúcares añadidos, ya que su consumo se asocia con el aumento de algunos síntomas de ansiedad y un bajo estado de ánimo. Asimismo, modera el consumo de algunos estimulantes como la cafeína y el alcohol.

Hablando al respecto, consumir demasiada cafeína puede causar nerviosismo, irritabilidad e insomnio, lo cual exacerba la ansiedad. Por su parte, el alcohol puede parecer relajante al inicio, pero al metabolizarse genera un efecto rebote que altera el sueño.

En su lugar, mantente bien hidratado (Incluso una deshidratación leve puede afectar el estado de ánimo) y procura incorporar nutrientes como el magnesio, omega-3 y algunos antioxidantes, los cuales apoyan la salud cerebral. Una alimentación sana nutre tanto tu cuerpo como tu mente, lo que la hace más resiliente al estrés.

Prioriza el sueño y el descanso

Dormir lo suficiente no es un lujo, sino una prioridad. En este sentido, es importante destacar que la falta de sueño tiende a aumentar la reactividad del cerebro ante las amenazas que se perciben, lo cual puede intensificar la ansiedad.

Por el contrario, un descanso de calidad (Dormir de 7 a 9 horas) mejora el estado de ánimo, la concentración y la capacidad de manejar el estrés. Para esto, crea una rutina relajante antes de acostarte: desconéctate de las pantallas, mantén tu habitación oscura y en silencio, y acuéstate a una hora regular.

Por último, evita la cafeína y las comidas pesadas antes de dormir. Al dormir bien, despiertas con un sistema nervioso más equilibrado. Si la ansiedad no te deja dormir, practica algunos ejercicios de respiración lenta o una meditación antes de acostarte para indicarle a tu cuerpo que ya es hora de descansar.

Practica la meditación

Algunos programas como la “Reducción del estrés” y otras intervenciones basadas en la atención plena (Mindfulness) demuestran su eficacia para ayudar a reducir el estrés, la ansiedad y la depresión cuando se practican de manera regular.

Por lo tanto, dedica unos minutos al día para meditar en silencio, enfocándote en tu respiración o en tus sensaciones corporales, sin juzgar los pensamientos que surjan. Con el tiempo, esta práctica entrena a tu mente para no dejarse llevar tan fácil por preocupaciones futuras o rumiaciones del pasado.

Por otra parte, también puedes probar algunas actividades, como por ejemplo, comer saboreando cada bocado, o bañarte prestando atención al sonido y a la sensación del agua. Estas acciones fortalecen tu capacidad para mantener la claridad mental ante las situaciones que antes te generaban ansiedad.

Por último, es preciso decir que, si bien la evidencia científica aún sigue investigando y acumulando resultados al respecto, muchas personas encuentran en la meditación una herramienta valiosa para gestionar la ansiedad de forma preventiva.

Apóyate en tus vínculos sociales

No subestimes el poder de la compañía de otras personas. Cultivar un buen apoyo social actúa como un colchón frente a la ansiedad. Procura mantener el contacto regular con los familiares y amigos que te brinden escucha y comprensión.

En este sentido, hablar de tus preocupaciones con alguien de confianza puede hacer que este tipo de cargas se vuelvan menos pesadas. Si te sientes abrumado, tampoco dudes en buscar grupos de apoyo o ayuda profesional. Compartir tus experiencias con otras personas que han pasado por lo mismo puede darte una mejor perspectiva al respecto.

Las personas que se sienten respaldadas emocionalmente tienden a manejar mejor el estrés diario. Al respecto, la ciencia ha encontrado que quienes perciben altos niveles de apoyo social suelen presentar menos ansiedad, mejor estado de ánimo e incluso un sistema inmunológico más fuerte.

En contraste, la soledad o el aislamiento prolongado pueden intensificar la ansiedad, ya que nos quedamos atrapados en nuestros propios pensamientos. Por ende, nutrir tus relaciones es invertir en tu salud mental. En concreto, saber que cuentas con alguien es algo valioso.

Las personas que se sienten apoyadas por sus seres queridos presentan menos ansiedad y depresión, ya que esto puede contribuir a una mayor autoestima.

Para concluir

Si bien establecer estos cambios puede tomar algo de disciplina y paciencia, los beneficios valen el esfuerzo. Recuerda que no estás solo en esto. Si sientes que la ansiedad sobrepasa tus recursos, busca la orientación de un profesional de la salud mental.

Nota: La información proporcionada se basa en fuentes confiables sobre el manejo de la ansiedad. No obstante, ninguna de estas recomendaciones sustituye la evaluación de un profesional de la salud mental en caso de presentar una ansiedad severa.

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