Mayo es el Mes de la Salud Mental y, en 2025, volvió a dejar claro que México atraviesa una crisis silenciosa. Tras la pandemia, los trastornos de depresión y ansiedad siguieron creciendo, ya que son las dos causas de consulta psicológica y psiquiátrica más frecuentes en los servicios públicos de salud.
Las últimas encuestas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y los registros de la Secretaría de Salud muestran una serie de porcentajes inéditos, con un impacto mayor en las mujeres. Comprender las cifras y sus implicaciones sociales es el primer paso para exigir políticas más robustas y combatir el estigma, el cual todavía rodea a la salud mental.
Panorama nacional 2023-2025
Los datos oficiales confirman que la demanda en cuanto a la ayuda profesional se ha disparado. El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica registró casi 400,000 consultas por depresión y ansiedad durante 2024, lo que equivale a más de mil atenciones diarias.
La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado 2024 reveló que el 17% de los adultos reportan síntomas depresivos y el 21% refieren ansiedad moderada o severa. Además, el número de suicidios ascendió a 8,837 en 2023, la cifra más alta desde que INEGI lleva el registro. Cada uno de estos indicadores confirman que la salud mental se ha convertido en un problema de salud pública de primer orden.
Contexto latinoamericano
La Organización Panamericana de la Salud advierte que una de cada cuatro personas en América Latina tiene, o tendrá, depresión o ansiedad a lo largo de su vida. Después de la pandemia, la prevalencia regional aumentó alrededor de 20% y, aunque algunos países han iniciado planes de acción, la mayoría de los afectados sigue sin tratamiento. México comparte este panorama, pero sus cifras son más altas por el tamaño de la población y las brechas de acceso entre las zonas urbanas y rurales.
Factores de riesgo y brecha de género
Esta crisis no golpea a todos por igual. Las mujeres mexicanas presentan casi el doble de diagnósticos de depresión y ansiedad que los hombres. Entre las causas más comunes se destacan la sobrecarga de cuidados no remunerados, la violencia de pareja y la precariedad laboral.
Por ejemplo, la depresión posparto afecta al 31.7% de las madres. En los hombres, factores como el consumo problemático de alcohol y la falta de redes de apoyo explican una parte importante de la estadística. En ambos casos, la pobreza, la inseguridad y el estrés laboral agravan los síntomas y menguan la búsqueda de ayuda.
Consecuencias sociales y económicas
La depresión y la ansiedad no solo afectan de manera individual, sino que también restan productividad y encarecen el sistema de salud. El Instituto Mexicano para la Competitividad estima pérdidas anuales por ausentismo y presentismo cercanas a los 300,000 millones de pesos.
Por su parte, muchos pacientes terminan pagando las consultas y medicamentos de su bolsillo, lo que equivale hasta el 18% del ingreso familiar mensual en los hogares más afectados. Esta carga perpetúa un círculo vicioso de endeudamiento, estrés y un mayor riesgo de padecer trastornos mentales.
Para concluir
Estas cifras confirman que la depresión y la ansiedad han pasado de ser un problema individual a uno nacional. Esto afecta a muchos y cuesta millones al país. El siguiente paso es hablar sin prejuicios, exigir atención accesible y apoyarnos entre todos. Explora las fuentes oficiales para conocer más al respecto y sumarte a la solución.
Fuentes oficiales de consulta
- Secretaría de Salud – Campaña Nacional “Dale color a tu vida” (marzo 2025)
- Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA)
- DEFUNCIONES por suicidio 2010-2023 – Banco de datos INEGI
- Indicadores de Bienestar Autorreportado (BIARE Básico, enero 2024)
- Informe sobre la situación de la salud mental y el consumo de sustancias en México 2024
- Norma Oficial Mexicana NOM-035-STPS-2018, factores de riesgo psicosocial
- INEGI – Estadísticas a propósito del Día Mundial para la Prevención del Suicidio 2024
- Módulo de Bienestar Autorreportado 2023 – Resultados julio 2023
