Ecoansiedad, qué hacer si experimentas sus síntomas

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Definición y contexto

La ecoansiedad es una respuesta psicológica ante la percepción de una crisis climática inminente o ya en curso. Aunque no es un trastorno clínico reconocido de manera oficial, se caracteriza por tener síntomas similares a la ansiedad generalizada. No obstante, esta sintomatología se vincula de forma directa con la preocupación sobre el medio ambiente.

En cuanto a una definición más precisa, la ecoansiedad es un sentimiento persistente de temor, impotencia, tristeza o desesperanza frente a la degradación ambiental, el cambio climático y sus consecuencias. Dentro de estas consecuencias se encuentran los incendios, las sequías, la pérdida de biodiversidad o el desplazamiento de ciertos grupos de personas.

La ecoansiedad afecta a dos sectores particulares de la población. El primero son los jóvenes entre los 15 y 30 años, quienes sienten que heredarán un planeta en crisis. El segundo grupo son las comunidades vulnerables o quienes son impactados de manera directa por algún fenómeno climático.

Esta respuesta psicológica presenta tres síntomas comunes. El primero es la preocupación excesiva por el futuro del planeta. El segundo es la combinación de insomnio, fatiga, y la dificultad para concentrarse. Y el tercero es la sensación de pérdida, el duelo ecológico o el desánimo ante la inacción política.

Dentro de los factores que desencadenan ecoansiedad, tenemos los siguientes. En primer lugar, las noticias constantes sobre ciertos desastres naturales. Después, las redes sociales, las cuales difunden las catástrofes climáticas con un tono amarillista. Y por último, las experiencias de las personas respecto a los fenómenos ambientales extremos.

En cuanto al respaldo clínico, la Asociación Americana de Psicología reconoció en 2017 a la ecoansiedad como una reacción psicológica válida, aunque aclaró que no se trata de un trastorno mental por sí mismo. Por su parte, otras organizaciones europeas también la han abordado como un fenómeno emergente que merece atención.

Recomendaciones prácticas

Si en algún momento experimentas los síntomas propios de la ecoansiedad, aquí tienes tres reflexiones útiles que te pueden servir como guía.

Primero, transforma tu preocupación en una acción concreta. Sentir angustia por el medio ambiente es comprensible, pero quedarse ahí puede aumentar el malestar. Por ejemplo, puedes participar en algunas iniciativas locales, como reciclaje, reforestación, limpieza de espacios naturales e incluso reducir el uso de plásticos y consumo energético.

Segundo, regula tu exposición a ciertas noticias. La sobreexposición a las catástrofes climáticas en las redes u otros medios puede amplificar la sensación de desesperanza. En este sentido, no se trata de ignorar, sino de moderar la información que consumes. Para ello, elige fuentes confiables que también compartan soluciones o avances positivos.

Y tercero, recuerda siempre lo siguiente:

  • Tú no tienes el futuro de la Tierra en tus manos, ya que no está bajo tu control. Por lo tanto, no albergues ni alimentes la culpa individual.
  • Deja de lado la idea de que la consciencia ecológica debe llegar a todos y ser perfecta. La perfección es algo difícil de alcanzar y no depende solo de ti.
  • Únete a otras personas que comparten tu interés por cuidar y hacer algo por el medio ambiente. El trabajo en equipo y la unión nos hace más fuertes.

En síntesis

La ecoansiedad se considera una respuesta racional y adaptativa en la mayoría de los casos, y no siempre requiere intervención clínica. Sin embargo, si esta interfiere con el funcionamiento cotidiano de una persona o genera síntomas más intensos, se recomienda buscar apoyo psicológico.

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