¿Qué es un ataque de pánico?
Un ataque de pánico es un episodio temporal de miedo o ansiedad que provoca varias reacciones físicas, a pesar de que no existe un peligro real en el momento. Aquí la persona suele tener la sensación de pérdida de control, teme sufrir un infarto o incluso siente que va a morir. Aunque no hay un riesgo verdadero de muerte, sí hay un fuerte malestar, incluso a nivel psicológico.
Muchas personas pueden experimentar un ataque de pánico aislado en ciertas situaciones de estrés extremo y no vuelven a tener otro. De hecho, la mayoría tiene solo uno o dos ataques en su vida, los cuales desaparecen una vez que se resuelve la situación estresante que los desencadenó.
Lo anterior no significa que se tenga un trastorno de pánico. Este trastorno se da cuando estos ataques son recurrentes, inesperados, y cuando la persona vive con el temor de sufrir nuevos episodios, es decir, que existe una preocupación constante, lo cual provoca que incluso se eviten los lugares o situaciones donde ocurrieron algunos ataques previos
En este trastorno, los ataques pueden presentarse desde varias veces a la semana o mes, hasta en algunos casos unas pocas veces al año. Entre cada ataque, la persona suele estar en alerta constante ante el miedo de una próxima crisis. Esta preocupación marca la diferencia que indica que se requiere atención.
Aunque un ataque de este tipo no es mortal, el trastorno de pánico sí afecta la calidad de vida. En este caso, la ansiedad y el miedo que se experimenta puede derivar en otros problemas como la depresión o el abuso de sustancias y limitar también las actividades cotidianas de la persona.
Síntomas de un ataque de pánico
Los ataques de pánico suelen comenzar de manera súbita y alcanzan su máxima intensidad en cuestión de minutos. . Por lo general, la persona siente una oleada de pánico que va en aumento. Algunos de los síntomas típicos son los siguientes:
- Palpitaciones o latidos del corazón acelerados.
- Sudoración intensa, a veces con escalofríos o sofocación.
- Temblores y sensación de pérdida de control sobre los músculos.
- Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
- Dolor u opresión en el pecho que puede parecer un problema cardíaco.
- Náuseas o malestar abdominal.
- Mareos y sensación de inestabilidad o incluso de desmayo.
- Entumecimiento u hormigueo en las extremidades o en la cara.
- Sensación de irrealidad o desconexión de uno mismo, como si lo que ocurre no fuera real.
- Y miedo extremo: pánico a perder el control o un intenso temor a morir en el momento.
Estos síntomas alcanzan su pico en pocos minutos y luego empiezan a disminuir. Tras un ataque, es común quedar fatigado debido al nivel de ansiedad que se experimenta. Cabe mencionar que uno de los aspectos más difíciles es el miedo a que se repita el episodio, lo cual genera una ansiedad anticipatoria una vez que pasó el ataque.
¿Qué hacer durante un ataque de pánico?
Si estás sufriendo un ataque de pánico, las siguientes estrategias prácticas pueden ayudarte a manejar la situación en el momento:
Primero, recuerda que es temporal y que pasará. Por más intensos que sean los síntomas, ten presente que esto no es peligroso y suele durar unos minutos. Reconoce que no estás en riesgo de muerte real en ese instante. Guarda la calma y no opongas resistencia a lo que sientes.
Segundo, controla tu respiración. Concéntrate en respirar de forma lenta y profunda. Inhala por la nariz contando hasta 4, mantén el aire un segundo y luego exhala por la boca contando hasta 4 otra vez. Repite este patrón varias veces. Respirar de forma pausada contrarresta la hiperventilación. También puedes utilizar una bolsa para respirar con la boca.
Y la última recomendación. Si puedes, cierra los ojos y trata de estar quieto mientras dura el ataque. Esto evita que los estímulos externos, como la gente y el ruido, te abrumen más. Al reducir las distracciones, te será más fácil contenerte hasta que la ansiedad empiece a bajar.
Nota: Estas estrategias pueden requerir práctica. Por lo tanto, puedes ensayarlas en los momentos de calma para poder aplicarlas mejor durante un episodio de pánico.
¿Cuándo se debe buscar ayuda profesional?
Aunque un solo ataque de pánico podría no requerir de un tratamiento puntual, es muy importante consultar a un profesional de la salud si sucede lo siguiente:
Si experimentas por primera vez síntomas parecidos a un ataque de pánico, busca atención médica. Algunos signos, como dolor en el pecho o la falta de aire, pueden confundirse con otras cosas, como un infarto u otra afección cardíaca. En este sentido, un médico podrá evaluar tu estado y descartar otras causas físicas.
Si también sientes que los ataques son muy difíciles de manejar o notas que con el tiempo son más frecuentes o intensos, no demores en consultar con un profesional. Por lo general, estos episodios tienden a mantenerse o agravarse sin un tratamiento adecuado.
IMPORTANTE: Las estrategias compartidas son una primera línea de acción. Si sientes que estos ataques sobrepasan tus recursos de afrontamiento, visita a un profesional de la salud.
