6 pautas clave para abordar la baja autoestima

Qué es la baja autoestima

Esta es la valoración negativa, inestable o insuficiente que una persona hace de sí misma. Desde la Psicología, se entiende como un patrón de autopercepción desfavorable que puede acompañar a distintos trastornos o aparecer de forma aislada. Cuando alguien tiene baja autoestima interpreta sus capacidades, su importancia y su futuro desde un punto de vista pesimista.

Cuáles son las señales de alerta

Autoevaluación negativa: Pensamientos recurrentes del tipo “No sirvo para nada, todo me sale mal o no merezco cosas buenas“, que se mantienen incluso ante el logro de objetivos.

Crítica desproporcionada: Tendencia a magnificar los errores y minimizar los aciertos, sustituyendo la autocrítica constructiva por un discurso interno negativo.

Sensibilidad a la opinión ajena: Necesidad intensa de aprobación y miedo al rechazo, lo cual provoca ansiedad ante la posibilidad de cometer errores en público o recibir comentarios críticos.

Evitación de situaciones nuevas: Evasión frecuente a las oportunidades académicas, laborales o sociales por el temor a fallar y confirmar la imagen negativa de uno mismo.

Dificultad para aceptar elogios: Incomodidad o incredulidad ante los cumplidos, acompañada de la sospecha de que los demás “Lo dicen por compromiso”.

Comparación constante: Atención fija en las supuestas ventajas que poseen otras personas (Aspecto físico, éxito, relaciones, etc.), concluyendo que “Los demás son mejores” y reforzando el sentimiento de inferioridad.

Estas son las señales más comunes, por lo que cada caso es único, esto de acuerdo con la persona y su contexto.

Cómo abordarla

Diario de autovaloración

Antes de dormir, anota tres logros o esfuerzos del día, por pequeños que parezcan, y una habilidad personal puesta en práctica. Este registro actúa como una “Evidencia en contra” del diálogo interno negativo y te ofrece una perspectiva más justa sobre tus capacidades.

Exposición a nuevos retos

Elige una actividad no tan desafiante, por ejemplo, presentar una idea en clase o probar un nuevo pasatiempo, y ejecútala aunque surjan dudas. Conforme la completes, aumenta la dificultad. Esta práctica demuestra, a través de las experiencias reales, que equivocarse no es un fracaso y que puedes aprender a manejarlo.

Autoinstrucciones compasivas

Sustituye las frases autocríticas por formulaciones de apoyo, por ejemplo, “Estoy aprendiendo, cometer errores es normal, etc.”. Repetirlas en voz baja o por escrito refuerza los vínculos asociados a la compasión, reduciendo así la intensidad de la voz interior negativa.

Cómo apoyar a otra persona

Refuerzo auténtico

Cuando la persona logre algo, señala el hecho concreto y la habilidad implicada, por ejemplo, “Noté que organizaste muy bien los documentos“. Los elogios detallados resultan creíbles y permiten que el otro internalice sus cualidades positivas.

Fomentar el pensamiento crítico

En lugar de contradecir su visión negativa, formula preguntas como “¿Qué evidencia tienes de que fallarás?, o ¿Recuerdas una ocasión en la que esto te salió bien?“. Guiar la reflexión ayuda a desarmar creencias sin imponer una visión externa.

Autocompasión como parte del aprendizaje

Mostrar cómo se gestionan los fallos, por ejemplo, “Me equivoqué en esto, lo corregí y aprendí en el proceso“, crea un entorno seguro. Ver algunos ejemplos reales sobre “Aceptar y aprender de los propios errores” facilita que la otra persona adopte una postura similar consigo misma.

IMPORTANTE

Si sientes que la baja autoestima sobrepasa tu capacidad de manejo y está afectando tu vida cotidiana, consulta con un profesional de la salud mental. Un psicólogo cuenta con las herramientas y estrategias pertinentes para apoyarte en este sentido.

Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza la evaluación ni el acompañamiento de un profesional de la salud mental.

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