Qué es la baja autoestima
Esta es la valoración negativa, inestable o insuficiente que una persona hace de sí misma. Desde la Psicología, se entiende como un patrón de autopercepción desfavorable que puede acompañar a distintos trastornos o aparecer de forma aislada. Cuando alguien tiene baja autoestima interpreta sus capacidades, su importancia y su futuro desde un punto de vista pesimista.
Cuáles son las señales de alerta
Autoevaluación negativa: Pensamientos recurrentes del tipo “No sirvo para nada, todo me sale mal o no merezco cosas buenas“, que se mantienen incluso ante el logro de objetivos.
Crítica desproporcionada: Tendencia a magnificar los errores y minimizar los aciertos, sustituyendo la autocrítica constructiva por un discurso interno negativo.
Sensibilidad a la opinión ajena: Necesidad intensa de aprobación y miedo al rechazo, lo cual provoca ansiedad ante la posibilidad de cometer errores en público o recibir comentarios críticos.
Evitación de situaciones nuevas: Evasión frecuente a las oportunidades académicas, laborales o sociales por el temor a fallar y confirmar la imagen negativa de uno mismo.
Dificultad para aceptar elogios: Incomodidad o incredulidad ante los cumplidos, acompañada de la sospecha de que los demás “Lo dicen por compromiso”.
Comparación constante: Atención fija en las supuestas ventajas que poseen otras personas (Aspecto físico, éxito, relaciones, etc.), concluyendo que “Los demás son mejores” y reforzando el sentimiento de inferioridad.
Estas son las señales más comunes, por lo que cada caso es único, esto de acuerdo con la persona y su contexto.
Cómo abordarla
Diario de autovaloración
Antes de dormir, anota tres logros o esfuerzos del día, por pequeños que parezcan, y una habilidad personal puesta en práctica. Este registro actúa como una “Evidencia en contra” del diálogo interno negativo y te ofrece una perspectiva más justa sobre tus capacidades.
Exposición a nuevos retos
Elige una actividad no tan desafiante, por ejemplo, presentar una idea en clase o probar un nuevo pasatiempo, y ejecútala aunque surjan dudas. Conforme la completes, aumenta la dificultad. Esta práctica demuestra, a través de las experiencias reales, que equivocarse no es un fracaso y que puedes aprender a manejarlo.
Autoinstrucciones compasivas
Sustituye las frases autocríticas por formulaciones de apoyo, por ejemplo, “Estoy aprendiendo, cometer errores es normal, etc.”. Repetirlas en voz baja o por escrito refuerza los vínculos asociados a la compasión, reduciendo así la intensidad de la voz interior negativa.
Cómo apoyar a otra persona
Refuerzo auténtico
Cuando la persona logre algo, señala el hecho concreto y la habilidad implicada, por ejemplo, “Noté que organizaste muy bien los documentos“. Los elogios detallados resultan creíbles y permiten que el otro internalice sus cualidades positivas.
Fomentar el pensamiento crítico
En lugar de contradecir su visión negativa, formula preguntas como “¿Qué evidencia tienes de que fallarás?, o ¿Recuerdas una ocasión en la que esto te salió bien?“. Guiar la reflexión ayuda a desarmar creencias sin imponer una visión externa.
Autocompasión como parte del aprendizaje
Mostrar cómo se gestionan los fallos, por ejemplo, “Me equivoqué en esto, lo corregí y aprendí en el proceso“, crea un entorno seguro. Ver algunos ejemplos reales sobre “Aceptar y aprender de los propios errores” facilita que la otra persona adopte una postura similar consigo misma.
IMPORTANTE
Si sientes que la baja autoestima sobrepasa tu capacidad de manejo y está afectando tu vida cotidiana, consulta con un profesional de la salud mental. Un psicólogo cuenta con las herramientas y estrategias pertinentes para apoyarte en este sentido.
Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza la evaluación ni el acompañamiento de un profesional de la salud mental.
