Cómo abordar la dificultad para manejar las emociones

¿Qué es la dificultad para manejar las emociones?

Esta dificultad describe los problemas persistentes para reconocer, comprender y regular las propias respuestas emocionales ante las situaciones cotidianas. Lo anterior significa no lograr un equilibrio adecuado entre lo que se siente, lo que se piensa y la forma de actuar. Esto genera un malestar personal y algunos conflictos en las relaciones con otras personas.

¿Cuáles son las señales que evidencian esta dificultad?

  • Cambios de ánimo bruscos: Pasar de la alegría al enojo o a la tristeza sin un detonante o una razón proporcional indica una regulación emocional frágil que requiere atención.
  • Reacciones desproporcionadas: Responder con gritos, llanto intenso o agresión ante los pequeños contratiempos revela una baja tolerancia a la frustración y poca flexibilidad emocional.
  • Problemas para identificar la emoción: No reconocer lo que se siente hace difícil elegir las estrategias adecuadas para afrontar esto.
  • Conductas impulsivas: Gastar dinero de forma compulsiva, comer en exceso o recurrir a ciertas sustancias para calmar el malestar son las formas para regular estas emociones.
  • Rumiación constante: Dar vueltas de forma repetitiva a las mismas preocupaciones alimenta la ansiedad y prolonga la activación emocional.
  • Aislamiento social: Alejarse de los familiares y amigos para evitar conflictos o por temor a perder el control puede provocar sentimientos de soledad y tristeza.

Estas son las señales más comunes. No obstante, cada situación es única, esto de acuerdo con la persona y su contexto.

¿Qué hacer para abordar esta dificultad?

Registro diario de emociones

Dedica unos minutos al día para identificar y anotar tu emoción predominante, su intensidad (En donde 1 es el mínimo y 10 el máximo) y el contexto en el que se presenta. Este ejercicio te permite tomar mayor consciencia de lo que sientes y te ayuda a detectar este tipo de patrones.

Respiración consciente

Si notas que tu emoción supera los 6 puntos, realiza varias respiraciones profundas. Inhala por la nariz durante cuatro segundos, mantén el aire por otros dos y exhala por la boca contando seis más. Lo anterior reduce la respuesta fisiológica del cuerpo y despeja tu mente para actuar con calma.

Pausa y reflexión

Si la emoción es muy intensa, detén lo que estás haciendo, nombra lo que sientes y pregúntate: “¿Qué puedo hacer para que esto que siento no crezca?“. Esto se resume en tres pasos simples: Detente, ponle nombre a tu emoción y elige qué hacer.

Por ejemplo, si algo te hace enojar, primero detente por un momento. Después expresa algo como “Me siento enojado“, lo cual te permite comprender lo que sientes. Por último, tras preguntarte qué puedes hacer, podrías pensar, “Voy a respirar para tranquilizarme“.

IMPORTANTE

Si sientes que esta dificultad sobrepasa tu capacidad de manejo y está afectando tu vida cotidiana, consulta con un profesional de la salud mental. Un psicólogo cuenta con las herramientas y estrategias pertinentes para apoyarte en este sentido.

Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza la evaluación ni el acompañamiento de un profesional de la salud mental.

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